lunes, octubre 22, 2012

Hotel Rosa – CUENTO CORTO

Publicado por Aarón Mendoza el lunes, octubre 22, 2012 en , | No comments
[Debemos cumplir todo aquello en lo que nos comprometemos, 
no solo a nosotros, sino también a terceras personas o seres 
divinos, ya que alguien nos está vigilando y si no cumplimos 
o se nos olvida, tarde o temprano nos lo vienen a cobrar y no 
solo alguien en persona, también con alguna enfermedad, 
accidente o mala suerte].



Dentro de mis memorias, recordando aquel hecho poco agradable, desgraciadamente por este insomnio que me visita todas las noches, trae a mi mente las voces y pisadas que hicieron levantarme una mañana de junio, junto al ligero viento frio.

La noche era silenciosa en el hotel rosa, hotel poco conocido entre la gente adinerada y de prestigio, aunque no es un hotel como vulgarmente se les llama: “de mala muerte”, es un hotel tranquilo como las madrugadas después de la lluvia y escaso frio en el zócalo de la ciudad de Puebla.

Día tras día, cuando me iba a descansar al hotel, siempre miraba aquel hombre extraño casi al final del pasillo, alto, flaco y en su boca un cigarrillo, ya que ahí se encontraba una llave del agua, los baños y una regadera, servicio que comparten las habitaciones económicas. Dicho hotel es de tres pisos, en medio esta libre al cielo y sus habitaciones alrededor.

Este hombre tenía una mirada enojada, fija, su quijada larga, labios resecos por el frio casi morados y de nariz larga. Observaba atentamente la habitación 113; cuando no se la pasaba solo fumando un cigarrillo recargado en el barandal, esta habitación esta frente a los servicios sanitarios.

Una madrugada, yo estaba acostado en la cama, la noche era silenciosa, debes en cuando se escuchaba el timbre para abrir las puertas al hotel a media noche, ya que lo cerraban por precauciones.

Alcance a escuchar las pisadas de unos botines subir las escaleras y con una música baja que alcanzaba a escuchar, era la de Kansas City de Los Beatles.

Kansas City (Hey-Hey-Hey-Hey!) - Los Beatles


Como dos horas después, alcance a escuchar una discusión, lo poco que alcance a escuchar, era sobre una promesa, una deuda o algún compromiso. El eco de la noche hizo llegar a mis oídos un fuerte golpe en la pared y unos ruidos cuando alguien grita mientras le tapan la boca. De nuevo el silencio llego… otra vez la canción de Kansas City, las pisadas de los botines pero ahora arrastrando algo.

En la fresca mañana, los murmullos me levantaron, salí de la habitación, los huéspedes estaban todos despiertos, había policías que acordonaron los alrededores de la habitación 113, sobre esta habitación estaba un cuerpo colgado desde el  tercer piso con sangre en la cara, la habitación estaba con la puerta abierta y sobre la cama los ojos del individuo ahorcado.

Interrogaron a los huéspedes, solo hizo falta el hombre que mencione al principio que no volvió a aparecer, se realizó un retrato hablado, pues este hombre se supo que había fallecido en 1995, 17 años antes de este asesinato pero las huellas en el cadáver coincidían con este mismo hombre.


Diciembre 17, 1995.


La mañana fría en el centro de Puebla, adorna con tranquilidad la alegría de aquel hombre que le da cuerda a su caja musical la cual con sus sonidos cobija a los transeúntes que pasan cerca de él para transportarlos a la calma de la naturaleza, sin prisas ni vergüenzas.

Detrás de la caja musical un hombre alto y flaco, con una sonrisa grande, extraño entre los niños que lo escuchan y ven, pero un  oficio tan normal para los adultos.

Retirándose del lugar a paso lento, fastidiado o tal vez cansado, con una cara larga, se dirigió a una de las bodegas del mercado victoria, sentándose un rato sobre una caja.

Las voces del mercado, apenas se alcanzan a escuchar en donde se encuentra este señor descansando, dejando pasar el ruido entre su puerta media abierta.

Alcanzo a ver a un niño distraído, tomo su caja de música y le empezó a dar cuerda, el niño curioso entro, escuchando atentamente su música,  quedo paralizado. El hombre al ver esto, lanzo una sonrisa grande y malvada.

El niño se empezó a hacer pequeño y su cuerpo de trapo, volviéndose un muñequito. El hombre una vez visto que dejo de ser humano,  tomo el muñeco y empieza a comercializarlo en el mercado.

En el noticiero se escucha un comunicado de ya más de 15 niños desaparecidos entre 1994 y 1995 en el mercado victoria y en sus alrededores en la ciudad de Puebla.

En una reunión que realizó la gente que trabajaba en el mercado, se acordaron elaborar planes de más seguridad ya que lo que estaba sucediendo afectaba mucho en las ventas. Entre toda la gente que estaba reunida ahí, uno de los que vigilaba en el mercado que se encontraba hasta atrás dijo:

–Con todo el respeto que se merecen lo que les vengo a decir y a mostrar, no es objeto de burla, cuando estuve presente realmente no lo creía, pero mi hijo fue uno de los primeros desaparecidos aquí, el responsable es Tomas Gutem–.

El vigilante conto lo que había visto, narrando cada acción de Tomas Gutem y su caja musical respecto a los niños desaparecidos.

Unos no creyeron, mientras otros respetaron sus palabras porque sabían lo de su hijo, otros simplemente se aguantaron la risa.

–Aquí les dejo la evidencia grabada en video–. Dijo el vigilante.

Todos al ver el video odiaron a Tomas Gutem, satanizándolo por lo que hacía con los niños, convirtiéndolos en un trapo sin vida.

Al día siguiente por la mañana todos se reunieron y fueron con Tomas Gutem, le mostraron el video y una piedra sin saber de quien  fue cayo en la cara de Tomas, el grito de una señora se escuchó –Juro que de aquí no sales con vida–. Tomas contesto –Ellos se lo merecían, no juren ni prometan, porque si no lo cumplen yo mismo vendré por cada uno de ustedes–.

La multitud de gente enfurecida se fue en contra de él con palos, piedras y machetes, golpeándolo y castigándolo por lo que hacía con los niños hasta que quedo completamente sin vida.

Después de lo sucedido a Tomas Gutem, el mercado quedo temporalmente cerrado, conocido hoy como Plaza Victoria.

Tomas Gutem, un señor muy conocido, no por el número de amistades o porque era muy agradable, si no por su extraña personalidad, pocas personas lo conocieron y es muy difícil saber de su pasado.

En plena adolescencia, Tomas era ya una persona incomprensible y cerrada, proveniente de una familia adinerada y de buen prestigio, su verdadera madre falleció en 1958 tras el nacimiento de su primer hijo Tomas.

La delgadez de Tomas era demasiada que sus huesos se notaban, era cabezón, cara larga, alto, escaso cabello, ojeras, callado y de piel blanca; motivo para hacerlo objeto de burla.

6 de sus compañeros de la escuela eran quienes no lo dejaban en paz, burlas y maltrato físico eran ya parte de su vida diaria.

Ya estaba anocheciendo, Tomas se encontraba en la iglesia, hablando de todo lo que le hacían, el Padre de la iglesia lo escucho y se acercó a él, el Padre le dio una cajita musical diciéndole que con esto se acabarían todos sus problemas, le explico cómo funcionaba, pero para esto debía elegir al señor Asmodeo como su nuevo dios.

Días después, en el salón de clases, Bruno uno de los niños que lo molestaban pidió permiso para ir al baño, Tomas aprovechando que la maestra estaba distraída escribiendo en el pizarrón, salió detrás de Bruno sin que la maestra lo viera.

Una vez en los baños espero a que Bruno saliera del sanitario, al momento de abrir la puerta esta Tomas y lo empuja quedando Bruno sentado en el retrete, enseguida Tomas sin pensarlo dos veces saca la caja musical y la abre al escuchar esto Bruno instantáneamente se convierte en muñeco. Ya convertido, Tomas se lo lleva a su casa y lo quema.

Próximo a su siguiente víctima, Teresita, él la escucha hablar con una amiga en las escaleras de un edificio de la escuela.

–Siempre he querido un gatito, ahora que lo tengo me moriría si algo malo le pasara–. Dijo Teresita mientras acariciaba a su felino.

Día a día Tomas la seguía, aprovechando el momento dándose cuenta que cada vez se encariñaba Teresita con su mascota.

La oportunidad se aproxima, Teresita se encuentra sola en el parque sentada en una banca mientras se come una bolsita de frutas, Tomas llega y se para frente a ella, con una seriedad tan fría la ve a los ojos, él toma al gatito por el cuello y lo aprieta fuertemente… Teresita al ver esto se para, pero él fuertemente la empuja cayendo al suelo, va hacia ella y se pone en cuclillas, entre los dos pone a su gatito que está ahorcando que muy apenas puede defenderse, ella sin palabras y sin ruido por el shock de este suceso empieza a llorar, mientras su mascota casi en su rostro ve como muere lentamente, Tomas lo suelta cayendo muerto a las piernas de Teresita que está en el suelo.

Tomas se levanta y se retira del lugar sin decir palabra alguna.

Caída la noche, Tomas ahora entiende la satisfacción de desquitarse de la gente aprovechada, con la cajita musical era muy rápida la venganza.

Hablando con el demonio Asmodeo, dijo que prefiere eliminar a los seres queridos de las personas que lo tratan mal.

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