viernes, octubre 05, 2012

El sapo que se enamoro de una mosca – CUENTO CORTO

Publicado por Aarón Mendoza el viernes, octubre 05, 2012 en , | No comments
Bajo el templo de la tranquilidad que viaja a través de un algodón sobre el viento, se narra un relato sobre el croac de los sapos.

En un distante lago, lejos de la selva cotidiana de concreto  se dan a notar unos grandes ojos saltones que por el brillo de la luna adornan este lago.

Sintiéndose indiferente, el sapito pasa horas sentado en una roca contemplando a las nubes, tan solo con una larga soledad, triste y sin amigos. Cada noche arrojaba al lago una lágrima casi parecida a la del cocodrilo.

Una tarde mientras el sapito paseaba entre la hierba y árboles escucho una voz pidiendo auxilio, acercándose el, se percató de que era una mosca atrapada en una telaraña el sapito muy amable la libero y le pregunto:

 - ¿Se encuentra usted bien, le puedo servir en algo?

La mosca paralizada sin saber qué hacer salió huyendo lo más rápido posible.

La noche siguiente la mosca desde lejos vio al sapito muy triste varias horas, hasta que por fin se le fue el miedo tomo valor y se acercó, ambos platicaron hasta amanecer.

Se hicieron grandes amigos el sapo y la mosca, día y noche estaban juntos cantaban mientras uno saltaba y la otra volaba alrededor del lago.

Sin avisar el ritmo de sus corazones los unió, comprendían su naturaleza y que juntos no debían estar pero hicieron a un lado sus instintos el sapo y la mosca se amaron en todo momento,  siendo muy felices.

Pero la avaricia siempre existió; la raza humana con su corazón destructor envió grandes máquinas de metal de su interior despedían humo con mal olor, aniquilaban árboles, plantas y uno que otro animalito.

Muy rápido fueron entendiendo que no podían combatir contra esos gigantes; casas, edificios, calles y puentes fueron acabando con la naturaleza verde, escasos refugios había para esconderse de aquella masacre.

Cuando el viento se detuvo se escuchó un gran silencio una calma enorme, los pocos animales que quedaban vieron como las maquinas forzaron a la noche volverse de día, ¡Ahora la raza humana trabaja día y noche! Los animalitos no sabían que hacer… un tremendo árbol cayó sobre su escondite no todos lograron salir de ahí pronto, entre ellos, la mosca no logro escapar.

El sapito triste la cargo dejando caer una lagrima sobre ella, un fuerte viento la elevo al cielo. El sapito le empezó a cantar y una nube grandota se empezó a formar, el trueno cayo y la luz desapareció trayendo oscuridad y una lluvia se dejó venir a la tierra.

Los sapos se dieron cuenta que con la lluvia no podían construir, ni continuar destruyendo la naturaleza.

Es por eso que cuando ven una nube grandota empiezan a cantar los sapos una canción a la mosca, para que haga llover desde allá arriba.

El sapito ahora conoce como querer con el corazón y sabe que algún día volverá a estar al lado de su dulce y amada mosca.

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