domingo, febrero 26, 2012

LEYENDA: El leprosario de Tampico (Cuento del sur de Tamaulipas)

Publicado por Aarón Mendoza el domingo, febrero 26, 2012 en , | No comments
Aquí por donde pasa hoy el boulevard Adolfo López Mateos, cuenta mi abuela que existía un hospital de leprosos, era grande de madera con pasillos muy largos que daban a un  patio donde había muchos árboles de mango, árboles que continúan ahí hoy en día, este hospital estaba enfrentito al cerro de Andonegui donde las familias que vivían arriba en la colonia obrera se acercaban a las orillas y por medio de cubetas atadas a una cuerda les regalaban comida a los leprosos, pues en este hospital mi abuela brindaba ayuda a los enfermos allí conoció a Don Jerónimo un hombre alto, robusto, aperlado de pelo chino y que sus ojos estaban marcados por los desvelos que el había tenido a causa de el dolor que le provocaba su enfermedad.

Pues a este señor le había empezado la lepra en una mano y ya le había avanzado a casi todo el cuerpo... las yagas lo tenia bien carcomido.

Y el decía que le empezó la lepra por que el diablo lo había tocado, fue una situación similar a la de Bernardo por que también andaba bien tomado. Iba para su casa eran alrededor de las tres de la madrugada esa noche estaba muy obscuro por la neblina fría que caía en Tampico. Camine y camine se tropezó con una persona.

- Hay perdón, dijo Don jerónimo.

- No mi amigo dispénseme a mi es que no lo vi.

Y a si fue como iniciaron  la charla… después de un buen rato se despidieron estrechándose las manos.

Don Jerónimo sintió que el fulano tenía la mano muy dura como si estuviera tocando una roca, se sentía que tenía una gran fuerza y sintió que se elevaba su temperatura, a tal grado que le dejo una quemadura y enseguida el fulano desapareció dejando un hediondo olor a azufre.

Y de ahí el jura que empezó la lepra,  ya no hubo cura para que aquella marca que empezó a crecer con palpitantes dolores cada ves que le avanzaba hasta que su cuerpo quedo irreconocible, despidiéndose de la vida.

Bueno pues yo crecí con estas historias  de “El Diablo que se aparece en  Tampico” y que me contaba mi abuela Doña Claudina Gallegos…

Yo por eso no bebo, ni una sola gota de alcohol, buenas noches.


<<LEER HISTORIA ANTERIOR DE DOÑA CLAUDINA>>

Narración original de Doña Claudina Gallegos
Contada por Martha Rodríguez
Adaptación para monologo Aarón Mendoza 

0 comentarios:

Publicar un comentario